VIRUS DEL HPV - Vacuna para la prevención de un cáncer genital



Nuevos avances y desafíos en medicina

Desde la creación de las primeras vacunas la medicina ha cambiado tanto que a veces es difícil imaginarnos proteger a nuestros hijos sin ellas. Ahora contamos con una nueva posibilidad en ese campo para proteger a nuestras hijas y por que no, mas adelante a nuestros hijos, contra la posibilidad de desarrollar un cáncer genital en su adultez.

Esto ha sido un nuevo avance de la medicina contra esta enfermedad tan temida por todos y que tantas secuelas familiares nos han dejado.

Desde la aparición de las vacunas, la historia de la medicina ha ido cambiando en cuanto al enfoque y la manera en que se han enfrentado a las diversas patologías que aquejan a la especie humana.

Las vacunas generan protección a través de la memoria inmunológica (defensas propias), sin causar los trastornos que provoca la enfermedad propiamente dicha. Tienen una acción diferente a la de una droga terapéutica (medicamento), su objetivo son las personas sanas y aumentan la prevención primaria al proveer la inmunidad de grandes grupos humanos.

Desde el punto de vista científico, el criterio de prevención primaria de una patología específica infecciosa se basa fundamentalmente en vacunas porque es allí cuando realmente estamos evitando la enfermedad que ese germen estaría provocando.

Ahora nos centraremos en una reciente novedad en esta área de las vacunas: aquella contra la infección provocada por el Virus del Papiloma Humano (HPV), ya que desde hace algunos meses la industria farmacéutica ofrecen dos vacunas preventivas, o sea que podrán ser utilizadas para prevenir una infección por el virus del HPV.

Estas vacunas ayudan al sistema inmunológico a reconocer y destruir al agente antes de que la infección quede completamente establecida.

En general, sobre los virus HPV podemos decir que son pequeños, están formados por dos cadenas de ADN (información genética) dentro de una cápsula esférica (cáscara) de gran importancia por su implicancia inmunológica posterior en la creación de las vacunas en base a una proteína que ella contiene. Esta vacuna engañaría al sistema inmunológico con una fórmula parecida a la que tiene el virus en esa cápsula. Estas vacunas no contienen ADN viral, por lo que son incapaces de infectar células, reproducirse, ni causar enfermedad. Son vacunas creadas por ingeniería genética.

Concretamente sobre la familia del virus del HPV, tiene más de 100 tipos virales y cada uno de ellos posee, a su vez, diferente capacidad de estimular el desarrollo o no, de una patología benigna, premaligna o maligna. Su principal vía de contagio es la sexual.

Desde 1999 se demostró la presencia obligatoria de la infección por el virus del HPV para desarrollar el cáncer de cuello uterino, con lo cual a partir de ese momento la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasificó como agente infeccioso causante de cáncer.

Puede desarrollarse en el cuello uterino, vagina, vulva, periano, pene y orofaringe.

Las vacunas recientemente desarrolladas previenen el cáncer de cuello uterino, de vulva y vagina.

Pero así como sabemos que la presencia del virus es necesaria para desarrollar el cáncer de cuello, también se ha establecido que la mayoría de las infecciones virales por el virus del HPV son transitorias, asintomáticas, de resolución espontánea y que, inclusive, del 50 al 80% de las mujeres la adquirirán durante sus vidas.

No obstante, la infección persistente con algunos tipos de HPV, es la primera etapa en una cascada de eventos que resultará en la progresión hacia un cáncer cervical.

Por lo tanto, al hablar de una vacuna contra dicho germen es sinónimo de una vacuna contra un cáncer. Entonces, la importancia no es la de prevenir la infección contra el virus del HPV si no, la de poder erradicar fundamentalmente, el cáncer de cuello uterino.

Aproximadamente se diagnostican cada año medio millón de casos de cáncer de cuello uterino en el mundo y las proyecciones matemáticas indican que para el 2050 la cifra aumentará al millón anual. En nuestro país y según cifras de la Comisión Honoraria de la Lucha Contra el Cáncer (CHLCC), mueren 130 mujeres al año por dicha afección y 350 son los casos que se registran en el mismo período de tiempo.

Pero a pesar del potencial impacto de los controles periódicos colpocitológicos (Test de Papanicolaou) y por ende de la detección temprana, la incidencia de esta afección no ha variado en muchos países. Es aquí cuando el desarrollo de una vacuna preventiva contra algunos tipos de HPV, los más agresivos, nos ofrece la posibilidad de otorgar un arma de prevención primaria a la cual no habíamos accedido aún.

Las vacunas que estarían ofreciendo esta posibilidad tan esperada fueron realizadas para cubrir fundamentalmente los tipos virales 16 y 18, los cuales son los más agresivos y responsables de más del 70% de los cánceres de cuello en todo el mundo.

Actualmente, la industria farmacológica ofrece dos tipos de vacunas preventivas: una bivalente que cubre los dos tipos virales descritos como los más oncogénicos (16 y 18) y otra cuatrivalente que agrega los tipos 6 y 11, causantes del 90% de las verrugas genitales (condilomas acuminados).


Esquema de la cápsula del Virus del Papiloma Humano

Dosis y discusión

La edad en la que se sugiere aplicar esta vacuna es a partir de los 9 años. El momento más adecuado para la vacunación sería entre los 9 y 12 años o antes de que las niñas comiencen sus primeras relaciones sexuales. Esto no significa que cualquier mujer hasta los 26 años en una vacuna o inclusive hasta los 45 para la otra, no pueda llegar a vacunarse.

La presencia de la infección viral en el momento de la vacunación sería una contraindicación, por el momento, para esta vacuna preventiva.

La vacunación a varones es un tema aún en discusión. Si bien no está prohibida y protegería de algunas infecciones genitales y posibles cánceres, estos serían mucho menos frecuentes por lo que el tema pasará por una evaluación final costo-beneficio.

La vía de administración es la intramuscular, en el brazo o el muslo y en tres dosis de 0.5 ml. en el período de seis meses. Los efectos adversos son similares a los de las otras vacunas habituales que se dan frecuentemente en la niñez.

Hasta el momento se vienen realizando controles en los últimos seis años sin necesidad de utilizar refuerzos por disminución de la inmunidad.

Dra. Ariadna Caussade Dutra
Clínica de la mujer
Tratamiento del Tracto Genital Inferior

 
 

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